Mi propio caso: Condonación total de la deuda alcanzada

Firmando Condonación de Deuda

Hola, soy compañero de este grupo y desarrollador de esta web, entre otras cosas. Desde hace ya 3 años, colaboro como puedo y pongo mi granito de arena para apoyar a este grupo de personas que lo dan todo por los demás sin pedir nada a cambio.

Fui yo mismo quien pidió a todos mis compañeros de Stop Desahucios 15M Granada (Afectados por la hipoteca de Granada) que no publicaran mi caso, ya que quería escribir yo mismo este artículo.

Así que hoy soy yo quien viene a contaros mi historia. Una auténtica pesadilla en vida, aunque con final feliz:

Una sociedad moldeada

Todo comenzó allá por el 2006. Hasta ese momento, había estado viviendo en un piso compartido con estudiantes en Granada (capital) y me decidí a buscar un piso en alquiler para mi solo, motivado sobre todo por mi suficiencia económica de aquel entonces y por la idea de conseguir una mayor intimidad al vivir con mi pareja.

Por aquél entonces nadie había oído hablar de la crisis, o al menos yo no lo percibí, pero lo que sí oías eran cosas como “no te metas en un alquiler que eso es tirar el dinero“, “métete en un piso, que te va a salir más barato” o “no seas tonto, si no puedes pagar el piso lo vendes y te quedas sin deuda“.

No os equivoquéis, mis amigos y familiares, cuando me argumentaban aquello no tenían culpa de absolutamente nada, solo eran víctimas del engaño que no sé muy bien quién inició, pero en el que caímos muchos…

Estoy convencido de que si alguien tiene la culpa de haber caído en la trampa fui yo y sólo yo. Yo tomé la decisión y yo firmé la hipoteca. Nadie más. Pero quien me lee seguramente sabrá reconocer que en aquellos tiempos eras poco menos que un iluso si pagabas un alquiler. Así que pienso que, de alguna forma, la sociedad tuvo algo que ver con que yo tomara aquella decisión y la sociedad, como sabemos todos, es moldeable.

Un orquestado pacto con el diablo

Encontré un piso en Atarfe (Granada) que por aquel entonces me pareció de lo más apropiado y me permitía vivir cerca de mi pareja.

En un primer momento, la inmobiliaria me lo puso todo en bandeja: “Tranquilo, que con los 2 sueldos que tienes y tu antigüedad laboral te dan el 100% de la hipoteca” – Me decían.

Así que con lo poco que tenía ahorrado di la señal que me pedía la propietaria del piso y se iniciaron los trámites. Todo iba sobre ruedas: hipoteca “pre-concedida”, sin avales, sin problemas…

Pero ahora sé que no era más que una trampa… Cuando todo estaba listo para firmar, a escasos 3 días de la reunión con el notario, me llamaron de la inmobiliaria para decirme que el banco había decidido rechazar mi préstamo hipotecario. Yo no lo entendía, ¿acaso no era todo tan fácil? Ante mi mosqueo, sólo me dijeron que iban a buscar otra vía.

Me llamaron al día siguiente para decirme que una financiera del Santander (Santander Consumer) me concedía la hipoteca pero si me firmaba un aval. La ausencia de avales era condición indispensable desde el primer momento, así que les respondí que no. De hecho, estaba dispuesto hasta a perder la señal.

Sin embargo, volví a dejarme convencer de que lo mejor era seguir adelante y así, mis padres, los pobres, se ofrecieron a firmarme como avales. Craso error. Nunca debí consentirlo.

Qué inocente fui. Recuerdo que el día de la firma de mi hipoteca me encontraba muy ilusionado, a pesar de que no entendía muy bien la parrafada ininteligible que soltó el notario. Seamos sinceros y modestia aparte, me considero una persona con estudios y con cierta preocupación por saber escribir y leer bien; sin embargo, debo decir que lo que aquél señor notario soltó por su boca sólo debía entenderlo un abogado o un juez, porque allí no entendió nadie.

Así que mi sensación al firmar fue exactamente la misma que la que debe sentir alguien que firma un pacto con el diablo. Pero bueno, lo dejé pasar e inicié mi mudanza tras recoger las llaves y las escrituras, que por otra parte, no había visto hasta el momento de la firma. Hoy día sé que debieron dármela antes para que la leyera.

Crisis: Y llegaron los problemas

La gente empezó a hablar de crisis, de recesión y otros términos similares. Pensaba que a mi no me afectaría. ¡Qué equivocado estaba! En un intervalo de poco menos de dos meses cerraron las dos empresas para las que trabajaba: una de ellas dedicada a la hostelería y otra en la que trabajaba como informático.

Creía que iba a poder subsistir con el paro que me quedó hasta que encontrara trabajo, pero poco después, cumplí el primer año desde que firmara la hipoteca, lo cual supuso una subida del importe de mi mensualidad, debido a que el euribor había subido inmensamente y lo que había estado pagando durante el primer año era otra cosa (algo que ahora sé y entonces desconocía).

Mi prestación por desempleo se iba en pagar la letra, la luz y el agua. Ni siquiera me daba para comer, aunque por suerte, podía comer en casa de mis suegros.

Me di patadas en el culo y no tardé en encontrar trabajo, pero el problema ya estaba en que solamente con la manutención de la vivienda, debía conseguir unos inasumibles 1200 € mensuales. Nivel que ni con horas extra, ni con la ayuda de mi pareja conseguía alcanzar.

Recuerdo que pensé en poner el piso en venta, pero ya era inútil. Si conseguía venderlo, me quedaría con una deuda que no podía asumir. Supuse que, de alguna forma, aquella situación mejoraría. Pero no… Todos sabemos que la cosa fue a peor.

El comienzo de las pesadillas

Cuando comprendí que no podía seguir soportando aquella situación, me dirigí a la única oficina conocida de Santander Consumer en Granada, en la Plaza del campillo, nº 1. Solicitándoles algún tipo de solución o ayuda antes de verme obligado a devolver letras. Sin embargo, lo único que recibí fue un “lo siento”, unas palmaditas en la espalda y una recomendación de que solicitara un crédito para atender a mis deudas. Crédito que por otra parte no me podían conceder debido a mi precaria situación laboral.

Así que allá por el año 2008, llegó el día en el que tuve que devolver mi primera letra y comenzaron los retrasos en los pagos. Desde aquel entonces, nunca conseguí recuperarme. Cambié de trabajo varias veces, buscando siempre mayor estabilidad y estuve en paro otras tantas. En algún momento me recuperé y me puse al día y de nuevo volví a quedarme sin trabajo y tuve que volver a recaer en las devoluciones.

También puse una hoja de reclamaciones, ante la cual, las entidades que gestionan este tipo de casos acabaron concluyendo que el banco estaba en pleno de derecho de no concederme una solución plausible.

Por desgracia, somos muchos los que hemos pasado por esta situación y sabemos el infierno que supone. Sobre todo cuando eres virgen y no te ha pasado nunca. En mi caso, se podría resumir en:

  • Llamadas de teléfono de oficinas y empresas de recobro (cobro de morosos) a cualquier hora del día (incluso de noche), las cuales en lugar de ofrecer una solución lo único que hicieron fue:
    • Exigir que pague a toda costa, sugiriendo que le pidiera dinero a mis familiares y amigos o solicitando un crédito.
    • Amenazas ya no solo de quitarme la vivienda, si no que si además iba a estar debiéndoles dinero de por vida y, lo que es peor, que le iban a quitar la vivienda a mis padres. Me aterraba esta posibilidad.
    • Las mismas llamadas amenazantes se las practicaban a mis padres, ¡a mis diferentes puestos de trabajo e incluso a mis vecinos!
  • Visitas de agentes en mi propia casa, lo cuales, en el caso de que yo no estuviera en mi hogar, llamaban y preguntaban a mis vecinos.
  • Estoy convencido de que estas “empresas” contratan a agentes expertos en hundirte la moral, pues son increíblemente eficaces a la hora de convencerte de que eres pura escoria y el culpable de todos los males de este país. (lamento profundamente no haber grabado las llamadas)
  • En cierto momento, ya me daba igual que el banco se quedara con el piso, pero sentía pánico por temor a que le quitaran la casa a mis padres. No sé de que hubiera sido capaz si esa situación hubiera tenido lugar.
  • Numerosas visitas al hospital por ataques de estrés y ansiedad.
  • Varios brotes de Alopecia Areata Múltiple, una afección que provoca que se te caiga el pelo en círculos por toda la cabeza. (ver enlace) Los médicos dijeron que se debía a la ansiedad.
  • Incluso llegué a investigar si era posible vender un riñón en el mercado negro.

Lo que se vive en esa situación no se lo deseo a nadie. Bueno a los responsables de estas prácticas sí que se lo deseo un poco, pero de cariño, y como bofetada de humildad solamente.

Acabas pensando que el mundo está hecho para ellos, que no hay solución posible y que la única opción que te queda es acometer sus “leyes”, por injustas que parezcan… Pero no. Por suerte, existen personas que han aprendido a luchar contra ellos.

Y conocí a Stop Desahucios Atarfe

Ya llevaba tiempo leyendo a diario el blog de Afectados por la hipoteca general y siguiendo con mucho interés todas sus publicaciones. Comencé a ver que algunos casos se solucionaban, cada vez más, así que me dispuse a buscar la asamblea más cercana a mi zona, descubriendo que existía una en Atarfe.

Hasta ese momento, estaba convencido de que no se podía hacer nada con mi caso, que a mis padres y a mi nos quitarían la casa y que además yo iba a tener una deuda de por vida con el banco. Pero también pensé que no perdía nada por preguntar, así que una tarde, allá por el 2014, asistí al día y la hora de la reunión semanal en el lugar indicado.

En mi primer día, conocí a varias personas que cambiaron totalmente mis esquemas. Allí, sentados en aquellas sillas formando un círculo, habían personas afectadas, también personas cuyos respectivos casos estaban solucionados, pero además había personas que jamás habían tenido problemas de este tipo y estaban allí por ayudar, por prestar sus conocimientos al bien común. Hasta ese momento, estaba convencido de que “nadie da nada a cambio de nada”, pero me equivocaba.

Tras explicar brevemente mi historia y mi caso, concluyeron que al tratarse de una financiera y no de un banco, la lucha sería más difícil pero, que se iba a conseguir igualmente, si era constante y seguía todos los procedimientos.

Ese día supuso un cambio radical en mi estado de ánimo y el de mi familia. Existía solución e iba a luchar por ella.

En posteriores reuniones me enseñaron a entender bien mis escrituras, cosa por lo que les estoy inmensamente agradecido, y descubrimos que tenía varias cláusulas en mi hipoteca abusivas y usureras. Entre ellas las más graves:

  • 24 % de interés de demora (el doble de lo permitido)
  • Capitalización de la deuda (consideraro de total usura)

Gracias a ellos, también aprendí a tratar con los agentes de aquellas entidades de recobro, cuyas llamadas cesaron en cuanto realicé mi primer escrito remitido a la entidad financiera, solicitando una solución real decreto y haciéndoles saber que estaba siendo asesorado por Stop Desahucios y Afectados por la Hipoteca.

Me enseñaron que en Stop Desahucios “nadie cobra y nadie paga”, pero que todos ponen de su parte para ayudar a los necesitados con este problema. Así que, viendo que no disponían de una web en condiciones, ofrecí el aprovechamiento de mis servicios como informático, que creí que era el mejor aporte que yo podía brindar a esta comunidad.

Así, en una posterior reunión con la coordinadora de Granada, se aceptó mi propuesta y gracias a ello, hoy podéis disfrutar de esta web en la que estáis ahora.

Una cruzada contra la injusticia

En un primer momento, Santander Consumer no sólo rechazó mi solicitud, sino que hubieron varios intentos de achantar a mi familia y reducir mis esperanzas, con propuestas que no suponían para nada una solución para mi, de nuevo con amenazas. Pero ya no me las creía. Se me había instruido muy bien, y sabía que ahora eran ellos los que tenían las de perder.

Se nombró a una entidad externa como “mediadora del caso” ya que Santander Consumer no quería saber ni oír nada de Stop Desahucios ni de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Así que no nos quedó más remedio que ejercer presión de otro modo, con las acciones en la puerta de los bancos que la propia comunidad organiza. Como la única oficina de Santander Consumer no nos atendía, no tuvimos más remedio que practicar dichas acciones en la sucursal central de Banco Santander.

Posteriormente, se me habló de otra posibilidad: en el caso de que las negociaciones con la entidad financiera no llegaran a buen puerto, mi vivienda llegaría a un punto que entraría en subasta por el 100% del valor de tasación original. Como nadie iba a querer pagar semejante cantidad, ya que hoy día el valor del piso era mucho menor, el banco se adjudicaría el piso por el 70% de dicho valor.

Este importe era superior a lo que yo debía de hipoteca, por tanto, no les quedaría más remedio que llegar a un acuerdo.

Un último esfuerzo para conseguir la condonación total de la deuda

Decidimos forzar esa vía. Nuestra única opción era totalmente firme y no aceptaríamos otra que no fuera la “Condonación total de la deuda para mi y para mis padres“, así que seguimos luchando paso a paso hasta alcanzar dicha meta.

Se llegó al momento de la subasta y el banco tuvo que adjudicarse la vivienda como he indicado antes, por el 70% del valor de tasación original, así que la entidad encargada de negociar en nombre del banco con Stop Desahucios, nos contactó para iniciar los trámites de la entrega de llaves a cambio de nuestra deseada condonación. Todo parecía ir según lo planeado.

Sin embargo y mientras tanto, nos encontramos con que por otro lado, Santander Consumer había interpuesto una denuncia con la que pretendía condenar en costas a mis padres y a mi. Aunque esto me desanimó, la verdad es que ya estábamos avisados de que podría pasar, gracias a la sabiduría de los más veteranos de la plataforma.

El siguiente paso fue que mis padres solicitaran justicia gratuita, pues sabíamos que aquello alargaría mucho más el proceso y obligaría al banco a dar llegar a un acuerdo inmediato.

Dicho y hecho. A los pocos días de solicitar justicia gratuita, se celebró una reunión en la que se me entregó un papelito firmado por un juez, que indica que no tengo ninguna deuda con Santander Consumer, ni mis padres tampoco.

Firmando Condonación de Deuda

Firmando Condonación de Deuda

Un nuevo comienzo y algunos consejos

He de decir que Stop Desahucios no considera realmente un logro mi caso, ya que por lo que ellos suelen luchar es porque el banco acepte una “re-estructuración de la deuda” que permita a una familia seguir disfrutando de su vivienda y sobreponerse. En mi caso no era así, mi situación laboral requería que yo me deshiciera de aquella lacra que no me dejaba vivir.

Si te encuentras en una situación similar, debes saber que se están solucionando la mayoría de los casos gracias a esta plataforma. Incluso si lo que necesitas es seguir disfrutando de tu vivienda, algo de lo que tienes derecho, existe la forma. Contacta con ellos y asiste a tu asamblea más cercana.

Aún así, tenemos el problema de que no todo el mundo nos conoce y no todo el mundo quiere creer en nuestros argumentos. La mayor parte de las familias se dejan asesorar por otras vías que no siempre consiguen los objetivos, o lo que es peor, por los propios bancos, que no siempre dicen la verdad.

Por último quisiera decir que un gran amigo y compañero siempre me dice que en Stop Desahucios no se da las gracias, si no que se lucha conjuntamente entre todos para conseguir un fin común. Pero lo siento, un servidor no puede estar más agradecido y nunca dejaré de apoyar la causa de esta plataforma, que se está dejando la piel por ayudar a gente necesitada.

Gracias por ayudarnos a ver la luz y por orientarnos para rehacer nuestra vida. Gracias de todo corazón.

Un comentario

  • Espectacular redacción, me has conmovido enormemente. Un fuerte abrazo y mi más sincera enhorabuena por tu constancia, por tu fuerza y por tu buen hacer día a día.

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