Firmado un nuevo acuerdo con BMN, la antigua CajaGranada

Otro acuerdo con BMN favorable para nuestra lucha

En este caso el acuerdo se ha logrado con el BMN: supone la reestructuración de una antigua hipoteca firmada con la extinta Caja Granada. Hace cosa de seis años y medio, y en el contexto de contestación social que emerge con el 15 M, nuestro compañero Pepe Iglesias dejó de pagar su hipoteca basándose en la existencia de cláusulas suelo, las cuales suponían una parte significativa de la cuantía de cada cuota mensual. La consigna fue clara: o se quitaban, o la hipoteca se dejaba de pagar.

El banco ha tardado todos estos años en poner una demanda ejecutiva, sabedor de que los juzgados podrían echarla atrás en base a sus propias cláusulas abusivas. Finalmente, y tras los habituales movimientos que buscan un nuevo endeudamiento por parte de las personas implicadas o sus familiares directos, se ha logrado una reestructuración favorable para este abogado granadino de 67 años: una cuota de 304 euros (frente a la que anteriormente se pagaba de unos 600 euros), ausencia de avales y un plazo de 40 años. O dicho con otras palabras: mantener la vivienda, lograr un alquiler razonable y no tener ninguna deuda pendiente.

El que la sigue la consigue

Tras unas negociaciones que han durado unos dos meses y sin que fuera necesario el desarrollo de movilizaciones y acciones en la calle por parte de los activistas de Stop Desahucios el acuerdo ha sido posible: La retirada de la demanda y el logro de una solución que tiene en cuenta la crisis económica que seguimos padeciendo (por más propaganda gubernamental que trate de negarlo) es el resultado de una lucha mucho más amplia, donde poco a poco las entidades bancarias van tomando constancia de que tienen enfrente a un colectivo cada vez más organizado y con mayores recursos.

Queremos seguir compartiendo con la ciudadanía nuestro inventario de victorias con la intención de dejar claro que, más allá de los aires de superioridad que puedan desplegar los bancos que operan en esta ciudad, es posible arrancarles soluciones satisfactorias. Su poder, aunque elevado, se contrarresta con la lucha popular. Solo así se les lleva a ese preciso punto en el que les es más rentable aceptar las propuestas que les presentamos que tenernos en frente.

La lucha, a través de la organización popular, es el único camino.

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